jueves, 15 de septiembre de 2011

Tabúes del SEXO y algo más…

Por Alan M. Rogers Martijena

Hablar sobre el SEXO abiertamente es un tema tabú… ¡Oh! ¡Shhh! Al hacerlo en público corremos dos graves peligros, el primero peligro es quedar como unos redomados pervertidos y el segundo peligro, considerado aún peor por la gente aunque no te lo digan abiertamente, es quedar como un idiota puritano.  Además siempre termina algún sabiondo criticando o bien porque no se hablo lo suficiente o bien porque se hablo demasiado. Bueno en realidad cuando se trata de SEXO es más un guión de acción que un guión silabario o de palabras, aunque como ayudan las palabras para llegar a tener SEXO, si bien estas van perdiendo su importancia con el paso de los minutos… Porque bueno si de la combinación del tiempo y del SEXO hablamos dicen por ahí que es cuestión de 11 minutos mientras que para otros es cuestión de toda la vida y hasta hay algunos que han perdido la vida, no en 11 minutos sino por el SEXO. Como el tiempo es tan relativo y nadie mira a su reloj mientras hace el SEXO, bueno casi nadie a excepción de la persona que cronometro esos 11 minutos incluyendo fallos humanos como cuando empezar a cronometrar y cuando apretar el botón de STOP y parar de cronometrar.

         A lo largo de toda nuestra vida la palabra SEXO siempre nos acompaña como una extensión no escrita ni registrada legalmente de nuestro nombre, aquí hago la aclaración pertinente de que todo parecido con la realidad es mera coincidencia y que si alguien se llama SEXO en la vida real, tenía unos padres bien hijos de puta. Pero al igual que nuestros nombres y nuestra personalidad y nuestras partes del cuerpo y… todo aquello que tienda a crecer… la palabra SEXO va creciendo y evolucionando conforme nosotros nos vamos haciendo más mayores, por razones prácticas no vamos a hablar del periodo de nuestra vida donde el SEXO entra en fase de decrecimiento, involución, desaparición, viagración y  otras palabras terminadas en “on” de connotaciones desagradables.

         Volviendo al tema en cuestión, la palabra SEXO tiene su estallido en la adolescencia. Es más, un adolescente ve SEXO hasta donde el SEXO no existe. ¡SEXO por aquí! ¡SEXO por allá! En esa inexperta edad aparecen malos entendidos como los amores platónicos donde nunca llegamos a tener SEXO y el extraño fenómeno de las manos peludas, donde tenemos SEXO a medias con nuestro amor platónico ausente físicamente. Hablando de curiosidades, eso es algo que jamás llegue a comprender, ¿porque solo se nos ponían las manos peludas a los hombres y no a las mujeres? Somos así de diferentes… Quizás el exceso de testosterona tenga algo que ver en ese asunto… Bueno para no desviarnos del tema, cuando éramos adolescentes nos inventábamos toda clase de mitos e historias relacionados con el SEXO, hablábamos de SEXO hasta en las clases de Algebra y es increíble la cantidad de mitos que creábamos de adolescentes, algo sorprendente y científicamente inexplicable sobre los mitos del SEXO es que hasta de adultos creemos en ellos e inclusive hasta la tumba… ¡vaya!

         Como la edad de la adolescencia es la primera explosión de SEXO, y con tristeza digo que en algunos casos la última, bueno la aparición de la viagra a ayudado a contrarrestar esta tendencia decreciente, voy a hablar sobre algunos de esos mitos o fabulas sexuales de manera muy resumida, ya saben tan breve cómo eso del SEXO en 11 minutos o lo llamado en el argot de la cama como “El estornudo sexual”:

Primer mito: El tamaño es importante. ¡Falso! Siempre nos estamos fijando en el tamaño. ¡Vaya que grande! Cuanto más grande mejor. Tendemos a supersize todo. Si no es grande ¡malo! Nos volvemos locos midiendo. Comparando. Volviendo a medir. Que este lo tiene más grande… que esta las tiene más grandes… Si el SEXO no es una competición del Libro Guiness. No hablamos de un rascacielos, ni de las montañas más altas. Bueno pero con esa idea equivocada del tamaño, la primera vez que compramos condones los compramos del tamaño más grande. Se piensa que cada vez que se va a tener sexo oral nos van a hacer una endoscopia… Lo del tamaño llega a ser tan obsesivo que hasta hemos recurrido a la medicina y a la ciencia para agrandar lo que por naturaleza tenía su tamaño natural. Pero bueno, cuando el tamaño empezó a ser más importante que su uso, en muchas ocasiones cuanto más grande es más difícil de transportar, abulta… ya saben… seamos lógicos por un segundo, piensen en los teléfonos móviles de hoy en día en comparación con los primeros… ¡Ven! Es un mito lo del tamaño en el SEXO. Dentro de unos años será: cuanto más pequeño… y nuevamente nos mataremos midiendo y comparando…  

Segundo mito: La duración de tiempo es fundamental. ¡Falso! Bueno habiendo hablado de este tema en líneas anteriores no creo necesario dedicar más de 11 minutos a esto del tiempo-SEXO. En la edad de piedra donde no existía el reloj median el tiempo por lunas o por noches completas. Realmente uno podía hacer SEXO por tres lunas seguidas o después de un día de cacería por media noche. Los problemas surgieron cuando se invento el reloj. En esta ocasión, a diferencia de en el mito primero con lo de los teléfonos móviles, la tecnología no ayuda para contrarrestar la falsa creencia. Aparecieron los minutos, los segundos, las horas. Hacer SEXO por dos lunas era impensable. Pero bueno, cuando aquí podemos medir al placer en cifras horarias, el placer es el placer y puede durar 1 segundo, 11 minutos, 72 minutos como 72 horas.

Tercer mito: Hacer ruido durante el SEXO hace perder la concentración. Si uno habla, se ríe, eructa, chilla el nombre de la otra persona (presente o ausente), se tira un pedo o respira durante el acto sexual se pierde la concentración. ¡Falso! Pues esto de tener SEXO no es una clase de yoga ni de meditación universal. ¡Cuando hemos necesitado de concentración para esto del SEXO! Al contrario se trata de una desconcentración total de todo. En esto del SEXO concentrarse es desconcentrarse. Además, si dejar de respirar es difícil, imagínense tratar de hacerlo mientras… ¡impensable! Que uno no quiera hacer mucho ruido para que el vecino no proteste o grabe el sonido y luego lo cuelgue en internet es una cosa pero no hacer ruido porque necesitamos concentrarnos es algo muy diferente. ¡El silencio es malo! ¡El SEXO necesita ruido! ¡Mucho ruido!

         En esto del SEXO podríamos llenar páginas y páginas con mitos, cuentos y falsas creencias como por ejemplo, Mis padres jamás han hecho esto. A ver cómo es que existes si tus padres jamás han hecho SEXO o es que eres un ser extraterrestre. No existen los orgasmos. Para saber si algo existe debemos sentirlo, verlo, oírlo, tocarlo u olerlo. Es muy difícil eso de creer sin ver y mucho más difícil eso de creer sin sentir... No se debe tener SEXO después de comer. Tampoco debemos nadar, ni subirnos a una montaña rusa, ni correr una maratón, ni ir al trabajo… Es mejor gritar mientras se practica el SEXO a quedarse callado o callada. Bueno creo que todo va a depender de que tan sordo sea nuestro vecino y de la fuerza de nuestras cuerdas vocales o que tengamos metido en la boca al momento de querer gritar. Ese condón jamás se va a romper. En el mundo desechable de hoy, todo se va a romper algún día, más aún si es algo de látex delgado. Podemos decir que los condones son anti ecológicos porque no deben ser reciclados, aunque bueno de poder reutilizarlo, todo es posible porque en esto del SEXO todo se puede. ¡No hay reglas! Hago mejor el SEXO con la novia de mi mejor amigo que con la mía. Bueno caemos en el eterno dilema comparativo-envidioso de la casa de mi vecino es mejor que la mía y hasta somos egoístas en este sentido porque no nos gustaría compartir a nuestra novia con nuestro mejor amigo, ni nuestra casa con el vecino. El verdadero amor no necesita del SEXO. Quien dijo que el SEXO era amor pero el amor sin buen SEXO… y siguiendo esta línea de cuentos, mitos y leyendas sexuales, escuchamos de la relación del sexo con el estreñimiento y hasta de la relación del sexo con el envejecimiento. Tonterías… Tonterías y más tonterías. El SEXO es el SEXO y punto y seguido o punto y aparte… El punto que a uno más le guste…

         En fin como uno no está libre de prejuicios, de nuestra idiosincrasia, de nuestras limitaciones, de nuestras creencias profundas y de nuestras íntimas preferencias considero que cada quien debe vivir el SEXO de la manera que lo haga más feliz. Reescribiendo la hermosa frase: “Vive y deja vivir.”, escribo, “Disfruta y deja disfrutar.”
Madrid 14 de Septiembre 2011
Alan M. Rogers Martijena

miércoles, 14 de septiembre de 2011

La primera cita


¡Esta mañana amanecí riendo, recordando los cuentos de las primeras citas!

Tuve un novio que en la primer cita me pregunto ¿Cuándo cumples año? sólo para recordar no comprarte ropa interior o prendas intimas. Yo estaba desconcertada y el me dijo, “es por lo del dicho de que lo que se regala no se quita”, ¡ambos estábamos muertos de risa en la primera cita!  Nuestro amor duro varios años y el cumplió su promesa de no regalarme ropa intima, me regalo algo mejor, su amor, su corazón y una buena lección de vida.


¿Que no preguntar en la primera cita?

Una vez salí con un hombre que me invito a tomar un café, luego de conversar un rato sin haber terminado el café, me pregunto ¿si quería ir con él a un hotel que quedaba a la vuelta de la esquina?
Esa fue una de las peores citas que he tenido, ¡salí tan rápido del lugar que ni el café me logre tomar!


He escuchado que hay mujeres que tienen una regla de 5 citas antes de acostarse con un hombre, la primera vez. La mía es algo así como 200 citas o 4 años, lo que suceda primero, como cuando le vas a hacer el servicio al carro y te fijas en el kilometraje.
¡A mi esposo esto no le parece gracioso, pues él espero los cuatro años!
El es muy paciente y con él siguiente cuento quedara demostrado.


¿Que como fue nuestra primera cita?

Nuestra primera cita, que en realidad no fue cita sucedió algo parecido a esto:
Me llama una noche y me pregunta ¿que estoy haciendo?
Yo le digo que tengo hambre y que estoy cocinando, me pregunta ¿que estoy preparando? y yo le cuento que pasta y el ahora me dice que le dio hambre.
Yo le digo que si gusta puede venir a mi casa, (a casa de mis padres) a comer conmigo.
¡El llego más rápido que Speedy González! yo le presente a mis padres y  nos sentamos a comer y a charlar un rato.
Recuerdo se hizo bien tarde y yo baje con él por el ascensor a despedirlo, vivíamos en un edificio con más de quince pisos.  Cuando nos estábamos despidiendo, me pregunta que ¿si quiero ser su novia?
Yo que era una adolescente muy ingenua todavía, para nada me espera esa pregunta y le respondí que no podía, pues yo ya tenía novio.


La cara de decepción de ese hombre era un poema, yo estaba segura que después de esa noche jamás lo volvería a ver. El se despidió y como al mes me llamo para invitarme a salir con él y sus amigos y que podía llevar a mis amigas también. Ese fue el comienzo de una bella amistad que duro cuatro años hasta el día de hoy. El  y yo nos veíamos cada cierto tiempo como amigos y desde ese día siempre que me llamaba o me veía me preguntaba ¿si tenía novio? La respuesta fue siempre la misma, si. Hasta que un día, cuatro años más tarde, que me llamo por teléfono y me pregunto ¿sí tenia novio?  La respuesta fue no. Ese día él no perdió tiempo y fue a visitarme esa misma noche ¡Cuatro años más tarde, un día cualquiera, yo no tenía novio y tampoco andaba buscando! Él se apareció tocando a mi puerta con una enorme sonrisa.


Antes que eso sucediera y volviendo al tema de las primeras citas:

Una vez me enamore de un hombre en la primera cita, talvez fue su risa, su voz, definitivamente me hizo reír toda la noche. Yo quede enamorada tonta de ese hobre de su manera tan casual, se expresaba muy bien al hablar, educado, era muy carismático, era un hombre maduro, con experiencia, me llevaba 12 años, me trataba como a una princesa. Quería saber acerca de mi vida, mi trabajo, mis experiencias en otros países, pero también le gustaba hablar de sus vivencias, de su trabajo, me contó mucho de si mismo en esa primera cita.


Al finalizar la noche, yo sabia que sí ese hombre me pedía que me casara con él, yo aceptaría, pues ¡Cupido me había flechado! El problema era que yo no sabia si el también sentía la química o era sólo cosa mía y no me atrevía ni a pedirle su teléfono.
Cuando llego la hora de despedirnos me dio un beso en la mejilla y me pregunto
¿Qué planes tenía para el día siguiente? ¡Yo le dije que todavía ninguno!
Y tú, que planes tienes? Le pregunte
Llevarte a cenar mañana en la noche, me respondió ¿te puedo pasar a recoger por tu casa a las ocho?    
¡Yo estaba derretida, flotando en una nube! La segunda cita fue mejor que la primera y no, no me acosté con el esa noche tampoco, ni las que les siguieron, los dos esperamos bastante, pero ¡tampoco fueron 200 citas! Cuando sucedió fue espontáneo y realmente mágico.
Fue con él con quien yo andaba de novia, cuando sólo era yo amiga del que algún día sería mi esposo.


¿De que hablar en las primeras citas?

Más que de que  hablar yo diría que lo importante es ser uno mismo, sin buscar impresionar a la otra persona, dejar que la química actúe por si sola, salir con la idea de pasar un buen rato sin muchas expectativas, dejarse sorprender por el momento, ¡no planificarlo!


A las mujeres nos gusta que nos hagan reír, que nos escuchen y nos cuenten de sus vidas, hablar de viajes, de comidas. Después de la primera cita sí dicen que nos van a llamar, ¡no llamar esa misma noche para no quedar como un loco maniático, desesperado! Tampoco dejar a una mujer esperando tres días o más por eso de hacerse el interesante, eso en mi libro es grosero y descortés. Esperar hasta el día siguiente esta bien o hasta el segundo día!


Volviendo al amor que tuve que no me regalaba ropa intima, me enseño una importante lección de vida: a nunca quedarme en casa esperando que un hombre me llamara por teléfono, él siempre me decía que había que salir y divertirse, tener muchos amigos, que la vida no podía girar entorno a un hombre, “¡Que los hombres eran todos unas mierdas y por eso a él le gustaban las mujeres!” ¡Gracias nunca olvide tú consejo!


Como a mi sí me gustan mucho los hombres, pero no todos los hombres por igual, les explico:
A mí nunca me atrajeron los hombres que luego de la primera cita, les gustaba hacerse pasar por misteriosos, distantes, callados o a los que trataban al amor como un juego a ver quien gana o quien aguanta más días sin llamar, recuerdo a uno que llamaba y me trancaba el teléfono. ¡Nunca hagan eso, es de idiotas!
Y para no responder los mensajes de una mujer hay que ser bien cobarde o bien imbécil.

La regla es muy simple: ¡Si alguien te interesa y te gusta, llama o escribe, no importa el día, la hora o el lugar, dile lo que sientes y no esperes a perder la oportunidad!
Cuando vayas a salir a una primera cita, ponte perfume, una bonita camisa, esmérate un poquito y ¡no olvides regalarle tu mejor sonrisa!
¡Que disfrutes de tu primera cita y que Cupido los fleche a ambos!

martes, 13 de septiembre de 2011

Olvidar es valiente


” ¡Olvidar es valiente,
pues orgullosamente me siento cobarde
por no permitirle a mi corazón
olvidarte ni un solo instante!
¡Benditas sean las noches que me traen tus recuerdos,
cuando a veces en mi cuarto sin mirarte yo te veo y
ese viajero incansable que se llama pensamiento
me persigue a todas partes para cubrirme de besos y
recuerdos porque tu me enseñaste a quererte desde lejos
a quererte con el alma sin palabras y en secreto!”
Del muro de R.G.



Me encantaría saber quien fue el que dijo que el tiempo cura todas las heridas, pues tengo un cuento que contarle. El que lo dijo, nunca amo a nadie como yo te ame a ti, porque es como que el tiempo se detuvo en el ayer y yo solo aprendí a vivir con las heridas y levantarme, pero nunca se curaron del todo.

¡Mi corazón se negó a dejarte de querer!


Tu amor dejo demasiadas marcas en mi piel, mi corazón quedo indefenso con tus caricias y tus besos, con el sonido de tu voz.
Mi corazón no olvido tus ojos, tu mirada o el olor de tu piel.
¡Mi corazón se negó a dejarte de querer!
El tiempo que juntos compartimos fue demasiado hermoso, demasiado valioso, un regalo de Dios, que solo nosotros que lo vivimos lo podemos comprender.

Solo quien ha amado a alguien con toda el alma, con todo el corazón y sabe lo que se siente tener que alejarse de su amor y que aprendió que ni la distancia puede hacerte olvidar el más puro amor, tiene derecho a opinar.

Y aun así mi corazón se niega a olvidarte, sin importar cuanto trates de asustarme y te muestres cobarde y me mates con tu silencio.
Mi corazón se negó a dejarte de querer y eso no es secreto, aunque no lo quieras entender.
Son demasiados los recuerdos como los años transcurridos que podría llenar tantas páginas de cuadernos y aun así no ser suficiente para querer alejarme de ti.

¡Sí mi corazón es muy valiente y se rehúsa a perderte nuevamente y dejarte de querer!

Mi corazón ameneció triste


Esta mañana mi corazón amaneció triste
y yo lloré con el.
Afuera el día estaba gris
y mi corazón también.

Sí podemos escoger ser felices o infelices
yo escojo ser feliz por el resto del día y
hacer felices a los que me rodean también.
Regalarles mi mejor sonrisa aunque
por dentro mi corazón llore por lo que no pudo ser.

La felicidad son solo momentos
no dura una eternidad
aunque queramos no podemos detener el tiempo
o regresar al pasado para cambiar
lo que hoy nos hace llorar.

Me miro al espejo y pienso
que afortunada soy de tener un corazón tan fuerte
capaz de tolerar tanto dolor.
Dios me bendijo con una hermosa sonrisa  y
tengo que usar lo que Dios me dio todos los días.

Solo mirando en mis ojos podrás ver el dolor,
pero la gente solo ve mi cara bonita y
mi hermosa sonrisa, no escuchan
los latidos de mi corazón.
Hoy mi corazón amaneció triste y llora de dolor.



"Una persona que ríe a diario no es porque siempre le vaya bien, sino, porque ha aprendido que hay que sonreír en las buenas y en las malas"
Del muro de Gricela MN

sábado, 10 de septiembre de 2011

Un nuevo despertar, el presente


No podemos vivir en el pasado o en el futuro, por temor a enfrentarnos al presente que nos resulta desagradable, vacío, poco atractivo o francamente aburrido.


El pasado no lo podemos cambiar solo podemos cambiar el presente. El hoy que es lo que tenemos en las manos y le damos forma a través de las decisiones que tomamos, buenas o malas, pero nuestras al fin.


El futuro es incierto raras veces las cosas salen como planeamos.
Sí vivimos ilusionados esperando a que llegue el futuro para comenzar a disponer, o actuar según nuestros sentimientos o para atrevernos hacer los cambios en nuestras vidas que nos paralizan en el presente, con la excusa que en el futuro seremos, más sabios, más valientes, más fuertes, estaremos mejor preparados y  sabremos mejor lo que queremos.
¿Qué hacemos con el presente?


¿Que pasa si cuando llegue el futuro seguimos igual de desconcertados y débiles?, ¿que hacemos si en el peor de los casos la oportunidad perfecta para expresar o actuar según nuestros sentimientos no llega o nos bloqueamos por temor al cambio o para evitar salir lastimados?


¿Seguimos esperando por una mejor oportunidad en un futuro cercano o seguimos echándole la culpa al pasado?


Por todos lados escuchamos o leemos que
“Hay que vivir en el presente”.
¿Es el presente el nuevo futuro? o ¿es más bien, el nuevo pasado que queremos cambiar para ser felices en el presente?


Si pudiéramos reescribir el cuento en nuestras mentes y ser valientes para atrevernos a actuar libremente y hacer lo que sea necesario para ser felices en el presente sin tener que esperar a un futuro incierto,
¿daríamos el salto del futuro al presente?


 
¿Olvidaríamos el pasado para darle paso al presente?
¿Dejaríamos todas nuestras malas experiencias atrás?, ¿olvidaríamos todo el dolor que nos causo el desamor, para darnos la oportunidad en el presente de volver a amar, desnudando por completo nuestro corazón sin ningún temor? 


¿Seriamos capaces de entregar nuestros secretos sin pensar que nos van a juzgar o  nos callaríamos por temor al que dirán? Decir la verdad aunque les duela a los demás o decir solo lo que desean escuchar.


¡Cuantas veces no pensamos en cosas que deseamos expresar, pero nos callamos por que queremos aparentar ser más fuertes, más listos, como si se tratara de un juego de ajedrez, donde tienes que vencer a un oponente!
¿Si dejamos pasar la oportunidad de actuar o decir lo que sentimos y deseamos, quien pierde?


Y sí llegase alguien más valiente, que nos quite la palabra y exprese lo que nosotros no podemos, por no ser el momento perfecto.
¡Siempre podemos echarle la culpa al destino que no quiso! o seguir esperando por una oportunidad en un futuro incierto.
¡Ya que para actuar en el presente hay que ser muy tonto o  muy valiente!
Excusas como “solo el tiempo lo dirá”, y “talvez no éramos el uno para el otro”, no te van a ayudar a hacer tus sueños realidad. Sí no actúas hoy ¡como los sabrás!


¿Que es lo peor que puede pasar?
Que recibas las respuestas a las preguntas que temes hacer, que expreses tus sentimientos y quedes como alguien débil.
Que le abras a alguien tu corazón, exponiendo todos tus secretos y que esa persona no valore el sacrificio que eso te tomo, que pisoteen tu corazón, que lo rompan en dos.
¡El corazón es muy fuerte!


¿Qué es lo mejor que puede pasar?
Que hagas tus sueños realidad, que dejes de quejarte por el pasado y de ilusionarte con un futuro lejano. Que seas feliz sabiendo que finalmente obtuviste tus respuestas. Saber que diste lo mejor de ti, que no dejaste nada por decir, que no te arrepientes de lo que sientes, que no le dejaste a otro la oportunidad de decidir por ti. Saber que no fue el destino el que no quiso, ya que tu controlaste tu propio destino y que la felicidad siempre estuvo en tus manos.
!Que disfrutes del presente, que no te importe el pasado y que no le temas al futuro incierto y lejano!


¿Sí no te arriesgas en el presente no ganas ni pierdes? Solo pierdes tiempo y momentos felices en el presente, o la oportunidad de continuar con tu vida libremente.
Hoy es tiempo para un nuevo despertar, ¡despertemos en el presente!


“El límite de tus sueños está en tu mente y la fuerza para lograrlos en tu corazón, no hay excusas para no alcanzarlos...
anda, ve por ellos...” Del muro de Facebook de Luis R. Cauterucce

jueves, 8 de septiembre de 2011

¿Qué es la Paciencia?




Alan M. Rogers Martijena es un hombre joven de 36 años, soltero, alegre, positivo, un gran amigo que conocí hace casi 20 años en la escuela en Venezuela. Alan vive en Madrid, España, a él al igual que a mí le gusta escribir y le pedí que me hablara acerca de la paciencia.
Hoy es nuevamente mi escritor invitado, espero disfruten de lo que escribió para compartir con todos ustedes en mi blog.
Gracias querido amigo por tu amistad, por tu apoyo incondicional y te felicito por el gran talento que tienes para escribir. 
JP


¿Qué es la Paciencia?

El Shifu estaba tranquilo meditando cuando el sonido de unos pasos interrumpió su concentración.


 Eran pasos impacientes.
Entro en el salón una de sus alumnas, la más impaciente de todas, y sentándose a su lado le pregunto: “Querido Shifu, ¿qué es la paciencia?
¿Puedes darme la respuesta ahora?”
El Shifu la miró con su mirada profunda y penetrante, luego aparto la vista de ella y empezó a contemplar el hermoso jardín a través de la ventana.
 El Shifu empezó a hablar:
“Paciencia es una virtud que todos tenemos pero pocos sabemos cultivar en nuestra vida.
La paciencia es la voz interior que nos habla en silencio en los momentos de nuestra vida que más necesitamos escucharla.
Paciencia es la tierra seca que aguarda a las gotas de lluvia para refrescarse y calmar su sed de agua.
Paciencia es la madre pájaro mientras observa nerviosa a su pequeño pichón caer al vació, aguardando a que éste emprenda el vuelo y aprenda finalmente a volar.
Paciencia es la larga espera de la semilla para germinar en la estación del año adecuada.
Paciencia es la tensión en todos los músculos de un tigre, aguardando a que su presa esté más cerca de su alcance, antes de dar su salto mortal.
Paciencia es aguardar mejores tiempos sin dejar de agradecer y de disfrutar de tu presente.
Paciencia es saberte ganador y esperar a que el juego haya terminado para celebrar tu victoria.
Paciencia también es saberse perdedor y hacer todo lo posible para que el juego continúe con la esperanza de un guiño de la suerte o de un inesperado giro del destino.
Paciencia es saberse del todo derrotado y entregarte con alegría y humildad al vencedor.
Paciencia es saber escuchar a tu interlocutor sin interrumpirlo sabiendo desde el inicio que su dialogo está equivocado.
Paciencia es iniciar la comida por el primer plato sin pensar en que nos servirán de postre.
Paciencia es la sabiduría de saber que jamás podemos detener al tiempo pero si podemos tratar de aprovecharlo al máximo sin necesidad de agitarnos ni ponernos nerviosos, alegrándonos de cada segundo transcurrido.
Paciencia es contemplar un atardecer o un cielo estrellado o la sonrisa de un bebe dándonos todo su amor y saber que acabamos de experimentar un instante bendito.
Paciencia es mirar sin temor a las tormentas de la vida porque ellas no van a durar toda una eternidad.
Paciencia es saber disfrutar de nuestra respiración reflexionando sobre todo aquello que nos da vida.
Paciencia es la muerte aguardando antes de hacer su definitiva aparición, dejando durante todo ese tiempo que la vida disfrute del vivir.
Paciencia es tener fe en la fuerza de la  amistad aunque el tiempo y la distancia se hayan interpuesto entre nosotros y nuestro amigo.
Paciencia es aguardar la llegada del amor a nuestra vida sin perder la frescura de nuestro amor.
Paciencia es dejar tu vida en manos de Dios, seguro de su sabiduría y de su bondad.
Paciencia es la gota de paz espiritual que necesitamos tener en nuestra alma para saborear la sutil felicidad de la vida.”
Al finalizar de hablar el Shifu hubo un largo silencio entre ambos. Después de un periodo de tiempo que solamente la eternidad puede cuantificar el Shifu volvió a hablar:
“La paciencia es el silencio de nuestro corazón y de nuestra alma que espera ser escuchado con atención por nosotros.
Jamás olvides querida alumna que si no tienes paciencia en tu vida nada llegará a ser suficiente para ti porque no habrás llegado nunca a verdaderamente poseerlo y en consecuencia a realmente disfrutarlo.”
Ella se levanto y con una sonrisa de agradecimiento en su rostro se retiro con pasos tranquilos, dejando al Shifu nuevamente solo en el salón.

Madrid 7 de Septiembre de 2011
Alan M. Rogers Martijena.

martes, 6 de septiembre de 2011

El cuento del sapo


Mi amigo Alan me escribió un día:

“Hoy trate de convertir una brizna de grama en una rosa y se convirtió en un sapo. Por lo menos no les cambie el color: verde”

Me causo mucha risa y curiosidad aunque no logre entender el comentario, así que le pedí que me explicara de qué se trataban sus palabras.

Alan nuevamente me escribió:
¡Lo del sapo es una broma!
“Significa que en la vida las cosas no siempre resultan como nosotros queremos. Entonces debemos alegrarnos o conformarnos con los resultados obtenidos y seguir intentando.”

Yo pensé mi amigo es muy sabio, como el maestro “Shifu” de la película “Kung fu Panda”.

Su respuesta nuevamente me dejo pensando. ¿Que tiene que ver su comentario con nuestra conversación inicial? Yo hablo de peras y el me responde con manzanas y luego me pregunta ¿si me puede hipnotizar? Que ya una vez hipnotizo a su hermano, pero el resultado no fue el esperado. ¡Lo hizo dormir por 12 horas seguidas como un tronco!

Yo comienzo a llamarlo Shifu en broma y el me escribe:
PS. Así se escribe Shifu en chino: 師父

Yo pienso que todas las mujeres deberíamos tener a un Alan en nuestras vidas. Me considero muy afortunada de tenerlo como amigo.

Si ahora recuerdo que al comienzo de nuestra conversación me pregunto que hacia despierta a las dos de la mañana.
Yo le dije que sufría de insomnio. Bueno esa pueda ser la razón por la cual me imagino mi amigo Alan me quiera hipnotizar. ¡Pero regresemos al cuento del sapo!
“En la vida las cosas no siempre resultan como nosotros queremos”

¿Mi querido “Shifu” que dirías sí te cuento que tengo el don de hacer mis sueños realidad?


Es el don o “súper poder” de mentalizar algo durante un tiempo prolongado y lo que mentalizo se hace realidad. Puede tomar semanas, meses o un par de años, pero sucede siempre y sin falta. Mi mente es muy poderosa y lo hago desde que era niña y siempre me ha dado resultado.

Las reglas son simples:
No creer en imposibles, saber exactamente que quiero obtener, que lo que desee no perjudique a nadie, pensar todos los días en lo mismo y verlo realizarse como quien ve una película. Imaginar que sucede y como sé lo cuento a la gente más cercana.

Cuando no me funciona es porque:
Dos o más ideas en mi mente chocan, se contradicen o deseo más de dos cosas a la vez. Cuando no estoy segura si quiero en verdad ver ese sueño o meta hecho realidad, sí siento temor, pierdo el enfoque, cambio de pensamiento o dejo de pensar en lo que deseo obtener y finalmente me rindo y escojo otro camino.
Cuando algo no se me ha dado, por la razón que haya sido siempre pienso que es por que no me convenía, por que no iba a ser feliz con el resultado.
“Entonces debemos alegrarnos o conformarnos con los resultados obtenidos y seguir intentando.”

Me considero muy agradecida con Dios por este don de tener una mente capaz de haber logrado hacer tantos sueños y metas realidad. Soy muy exigente como tú mismo te has dado cuenta y no me conformo o me rindo fácilmente y no conozco de derrotas.
Me gusta la pelea limpia y las cartas sobre la mesa. Soy impaciente y me cuesta esconder mis sentimientos.

Si bien tengo el don de hacer mis sueños realidad no tengo control sobre los sentimientos o reacciones de los demás y es ahí donde las cosas se complican, pues no estamos solos en este mundo y nuestras decisiones, deseos, metas afectan a segundos y a terceros.
Es ahí donde aplica para mí que “en la vida las cosas no siempre resultan como nosotros queremos” así y logremos lo que deseamos con todo el corazón.

“seguir intentanto”

Hace poco me encontraba sobre un famoso puente en Praga pidiendo tres deseos. A pesar que había dicho que ya no pediría más deseos por temor a que se cumplan y tener que lidiar luego con los resultados.
El miedo puede paralizarte aprendí y el correr rápido en tacones por Praga también me detuvo por un rato.
Sin embargo pedí mis tres deseos por eso de no creer en imposibles y seguir intentado. ¡Ya te contare si dio resultado!

FIN



Otro día yo le escribí a Alan:
¿Hay que besar muchos sapos para encontrar a un príncipe?

Alan respondió:

“Te equivocas. Hay demasiados sapos que les gusta besar y muy pocos príncipes. Tontas las que se dejan besar por esos sapos.
Bueno si aplicamos las reglas de la lógica exacta y de la teoría quántica universal, como no tengo una cola de tías esperando a que las bese entonces debo ser un príncipe y no un sapo”

Así que si hay alguna princesa allá afuera interesada en un príncipe de 36 años soltero, sin hijos viviendo en Madrid, les puedo presentar a mi querido amigo Alan.

¡Abstenerse princesas demasiado exigentes!

A mí me encantaba hacer de cupido en la escuela primaria, pero ese es tema para otro cuento, uno para el 14 de febrero.