jueves, 2 de agosto de 2012

Los mejores regalos


Estaba pensando en los mejores regalos que he recibido.
Recuerdo a un irlandés que conocí una tarde del mes de julio, caminando hacia la estación de trenes en Wanne - Eickel, él me pregunto si podía acompañarme, caminar junto a mí un rato, sentarse a esperar el tren a mi lado. Michael Vincent, así se llamaba, era muy hippie, con los cabellos negros largos hasta los hombros y de ojos azules, un hombre hermoso, alto y muy varonil. Nunca tenia mucho dinero en los bolsillos, pero nunca se quejo por eso o me negó nada mientras yo salía con él. Era estudiante, le gustaba la filosofía, la pintura y escribir poemas y le gustaba yo. Me convertí en la musa de sus poesías. Su hermano menor cumplía el mismo día que yo y el prometió jamás olvidar mi cumpleaños. El día antes de mi cumpleaños le pregunte quien cortaba sus cabellos, ya que los tenía hermosos, muy brillantes y yo necesitaba cortar las puntas de mi cabello, pero temía ir a cualquier peluquería y que me fueran a cortar demasiado y salir disgustada, como solía sucederme muchas veces. El me conto que era él mismo quien cortaba sus cabellos y dijo que ese sería mi regalo de cumpleaños, que seria él quien cortaría las puntas de mi cabello ese día, cuidando de no cortar demasiado de mis rizos largos.  
Yo sonreí algo nerviosa.

– ¿Cuantas veces le has cortado el cabello a alguien? – le pregunte todavía más nerviosa

– ¿A una mujer? ¡Sería la primera vez, soy virgen! – me respondió  el muchacho con una sonrisa pícara de oreja a oreja

– ¡Yo también soy virgen y estoy bien nerviosa, debo estar muy enamorada o muy loca para dejar que me cortes el cabello! – le dije preocupada al irlandés

– No más enamorado que yo que cada vez que te veo se me detiene el corazón por un segundo y quisiera darte el mundo entero si fuera todo mio y como no puedo me la paso inventando nuevas formas de hacerte feliz para ver esa sonrisa tan tuya y que quiero hacer mía con mis poesías y mis cartas de amor todos los días.

– Busca las tijeras – le ordene cerrando los ojos y dejándome caer hacia adelante sobre la silla que había colocado para mi frente a su bañera.

El lavo mis cabellos con su champú y el agua tibia que salía de una manguera conectada a la bañera, como todo un peluquero profesional con mucha delicadeza, masajeo mi cabeza hasta que casi me quedo dormida de lo relajada que me sentía con la sensación y sonido del agua. Al finalizar envolvió mis cabellos en una toalla para luego desenredarlos con un peine de dientes anchos para no maltratar mi cabello largo y húmedo.  Se tomo todo el tiempo del mundo, no tenia prisa.
Yo lo observaba fascinada, era como ver a un escultor trabajando en su mejor pieza de arte, concentrado, muy serio, enamorado de su trabajo y disfrutándolo al máximo. Yo me decía a mi misma: que afortunada soy de tener el amor de este hombre que esta dispuesto a todo por mi a pesar de que sabe que me voy dentro de un mes a otro país y no volverá a verme nunca más y sin embargo quiere pasar cada instante, cada segundo, cada día que sea posible junto a mi. A él no le importa que mi corazón le pertenezca a otro hombre y que para nosotros no exista un futuro juntos. A él no le interesa que yo tenga muchos planes y que en ninguno este él presente, mientras yo lo deje hacer su trabajo, cortarme el cabello esa tarde, ponerme en sus manos, regalarle mi sonrisas, ser la protagonista  de sus poemas, dejarme querer por él y regalarle mis besos y mis caricias. Por más que intento no logro recordar nuestra despedida un mes más tarde, pero recuerdo como si fuese ayer el día que corto mi cabello, como me hizo sentir, como me enseño que las oportunidades para amar no se desperdician o se dejan pasar así sean de sólo una tarde, un día o un mes que se tenga para estar junto a la persona que nos hace sentir felices, deseados y muy queridos.

Estos son los hombres que a mí me encantan, los que aunque no tienen un centavo en la cartera no son capaces de negarte nada y quieren complacerte en todo, transformándose en artistas y que son capaces de dártelo todo aunque no pidas nada.  Los hombres que a mi me derriten son los que te regalan su sinceridad, sus historias de vida, los que te escriben cartas, poemas  donde dicen que quieren tu felicidad sobre todas las cosas. Los valientes que expresan sus sentimientos, que toman riesgos para decirte de forma clara y directa lo que sienten sin adornar las palabras. Las palabras cuando salen del corazón no necesitan de adornos, luces o lentejuelas para que brillen. Mientras más simples, las palabras, mejor se entienden y más rápido nos llegan al corazón.
Los hombres que a mi me fascinan, son a los que puedes llamar a cualquier hora del día o de la noche y sabes que van a atender tu llamada. Los que te regalan su tiempo y nunca están demasiado ocupados para responder a tus mensajes el mismo día (con todo y diferencia de horarios). Los que transforman tus lágrimas en sonrisas. Los que no importa cuan lejos estén, nunca desaparecen de tu vida y regresan cuando menos te lo imaginas, sorprendiéndote con un cariño tan intenso que derrite cualquier tempano de hielo. Me enamoran los hombres que ven la vida de forma positiva, para quienes todo es posible y cada día es como una nueva oportunidad para amar, ir en búsqueda de la felicidad, para luego encontrarla dentro de si mismos con cada despertar.

Recuerdo al extraño de Lecherías cuando una tarde me pregunto:
 – ¿Que viste mi bella por ahí mientras paseabas?, ¿viste algo que te gustaría? – me enamoro su tono de... ¡Pídeme lo que quieras, que lo que desees, te lo doy!

–No, no vi nada­ – le respondí abrazándolo fuerte y pensando: Te encontré a ti y me has dado más de lo jamás podrás imaginar, pero no te lo digo para no enamorarte y es que yo no busco enamorarte. Aunque pensándolo bien, creo que para ti ya es tarde, por la forma en que me miras y yo conozco muy bien esa mirada, la he visto antes, me atrevería a asegurar que si te dejo… ¡mejor no decirlo, no quiero poner en riesgo nuestra amistad!
– ¡Que rico hueles! Me dijo el muy romántico apenas lo solté y agrego preguntando: ¿Seguro no viste nada por ahí, que quieras llevarte en la maleta? ¿Por qué no me llevas a mí en tú maleta?

– ¡Estas loco, tú eres muy grande y pesado! – Le respondí entre risas – no quiero tener que pagar exceso de equipaje... (Continuará en el extraño de Lecherías primera parte)
Recuerdo a un hombre que muy enamorado me decía: pide por esa boquita…. mientras me robaba los besos cuando yo me descuidaba. Recuerdo tu voz, tu risa y tus canciones. Gracias por el mensaje tan lindo que me escribiste por mi cumpleaños, ya veo que todavía no me olvidas, que sigues de cerca mi vida, que me recuerdas con cariño y que a pesar de la distancia que nos separa todavía me piensas.
Estamos en Agosto, el mes más caliente del año, afuera hace un sol hermoso, ese es un bonito regalo de Dios. Este verano el sol se dejo ver muy poco, fue más la lluvia que cayo (y no, la Luna no le ha dicho nada a la Lluvia, no hizo falta, ya que en mis sueños tu siempre me acompañas, te veo feliz, escucho tu voz y tu risa, siento tus besos, eres parte de mi vida). Me siento muy afortunada de haber recibido tanto amor en mi vida, y que todavía hoy la vida me sorprenda sintiendo tanto amor, de poder compartir momentos tan hermosos junto a personas tan queridas y especiales para mí que siempre estarán en mi mente y en mis más preciados recuerdos.  Gracias a todos los románticos como yo por mantener vivo el amor. Gracias a todos por leer mis Historias del corazón.
(Foto: Salma Hayek)

2 comentarios:

Alan Rogers dijo...

Interesante reflexión querida amiga... Me dejó pensando en cuál ha sido el mejor regalo de toda mi vida... Generalmente los mejores regalos vienen envueltos en papel de regalo de amor y amarrados con lazos de amistad, comprensión, apoyo, ternura, dedicación, tiempo y solidaridad. Creo que recibimos magnificos regalos todos los días y muchas veces son tan pequeños e imperceptibles que no los vemos. Querida amiga que siempre recibas maravillosos regalos. Recibe todas las bendiciones del universo. Todo lo mejor :)

Johanna Penny dijo...

Gracias Alan por tu amistad de siempre y Amen a todas las bendiciones!! Me encanto tu comentario. Con tu permiso voy a usar tu frase de los mejores regalos en uno de mis proximos cuentos. Gracias por tu llamada desde Madrid el dia de mi cumple, ese fue un hermoso regalo. Tu amistad como siempre te lo recuerdo es uno de mis mayores tesoros. (y tu quieres pruebas?)Quien se meta contigo (lo exploto) tendra que verselas con este tigre. Un fuerte abrazo querido amigo, gracias por seguir mis historias del corazón y por hacerme propaganda en tu Facebook...Estoy esperando que escribas un cuento nuevo para mi blog!! Ya se que estas ocupado salvando al mundo...pero cuando tengas tiempo ya sabes donde encontrarme!
JP