Mostrando las entradas con la etiqueta cuentos de Alicia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta cuentos de Alicia. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de julio de 2013

Desde mi ventana



Él no tenía ni idea. Me encanto ver su rostro tan expresivo y su cara de sorpresa. A mí no me gustan las sorpresas, pero me encanto sorprenderlo a él, fue perfecto, tal y como lo imagine. Su rostro, su sonrisa, su mirada, su voz, su calma.
Yo no dije nada simplemente lo abrace cuando lo tuve cerca y le dije:
–Me da gusto verte.

–Estas bellísima – dijo el – ¿Cuándo llegaste? – quiso saber
–Gracias­–  le respondí sonriendo, mirándolo a los ojos, creo que si yo fuera del tipo que se sonroja, me habría sonrojado. Respire profundo, casi suspirando, y le conteste:

–Llegue hace apenas unos días, todavía tengo problemas con el cambio de horario, pero tenía ganas de saludarte –
–No sabía que vendrías, ¡esto sí que es una sorpresa! – Dijo – y yo pidiendo que volvieras, deseando que volvieras – agrego

Él se frota los ojos
–No puedo creer que estés aquí, yo te hacía, por allá, tan lejos. ¡Estas bellísima!, ¿tienes algún teléfono o PIN donde pueda ubicarte?

–No. no tengo, pero puedes enviarme un mensaje privado cuando quieras
–Me encontraste en un buen momento, estoy bien calmado, hoy fue un día sin stress,  tengo tiempo, aunque para ti yo siempre tengo y tendré tiempo. Es más, mi tiempo es tuyo, todo tuyo.

Yo sonrío más por dentro que por fuera, me da gusto verlo, está igual a como lo recuerdo.
–Yo hoy estoy un poco apurada, además de completamente desorientada, como zombi con el cambio de horario, pero ya encontrare el tiempo para que nos sentemos a tomar un café y conversar. –le prometí

–Seguro, cuando tú quieras – dijo acercándose para abrazarme
Temo que si lo dejo no vaya a soltarme, a dejarme ir. Siento como los latidos de mi corazón se disparan.

Debo irme, me esperan – le digo manteniendo la distancia, la espalda lo más recta posible y la frente en alto
–Si lo entiendo, pero antes que te marches dame un abrazo – me pide, caminando hacia mí y abrazándome fuerte antes de que yo pueda responder y dándome un beso en la mejilla que por unos centímetros no fue a parar muy cerca de mi boca.

En su abrazo pude sentir sus ganas de adueñarse del olor de mi piel. Sentí su completa sorpresa de tenerme tan cerca de él y sus ganas de besarme en la boca.

Desde mi ventana, las cosas se ven tan distintas, aunque la vista parezca ser siempre la misma. Todo cambia. Por primera vez todo salió como imagine, yo también estoy sorprendida. ¿Sera que así debe ser?, el hablo más que yo, se alegró tanto de verme. Yo me quede pensando en la vista desde mi ventana y en todos los cuentos que nunca le conté por temor a sonar como una loca, o muy vulnerable o peor que él se los creyera todos, los hiciera suyos, y se adueñara de la vista desde mi ventana. El me hace sonreír y eso es algo bueno. La vista desde mi ventana, me recuerda que estoy en un lugar mágico, donde todo es posible, donde no todo está escrito y todavía se pueden escribir grandes historias.

Cuentos de Alicia

viernes, 21 de septiembre de 2012

El otro día

– ¿Alicia en que piensas? – Me traes de vuelta con tu pregunta
–En el otro día.  – Respondo – El otro día….
– ¿Y cuando fue el otro día? – interrumpes preguntado
–Tú sabes que soy mala para medir el tiempo o el espacio. Simplemente… “El otro día”
– ¿Fue el otro día ayer?, ¿el mes pasado o hace un año?, ¿Hace dos días o hoy por la mañana?
– ¡Pienso… en que odio que me interrumpas cuando trato de contarte algo! ¿Para que preguntas en que pienso, si la verdad no te interesa? El otro día jamás puede ser ayer o hoy, sino te diría: Ayer tal cosa… O te diría el año pasado – respondo molesta – El otro día es un día X y ...
– ¡Hablas como Cantinflas y no te enojes! – dices nuevamente interrumpiendo
¿La comunicación lo más importante en una relación? – ¡Mentiras! – Digo riendo – ¡Y ya olvide lo que pensaba! – ¡Me rindo!
–Pensabas seguro en que nadie te quiere como yo – dices con tono de superioridad
­– ¡Pienso que nadie tiene peor memoria que la tuya! –
Lo más importante en una relación, poder olvidar para ser feliz, deberías probarlo – insinúas.

Recuerdo la vez que escuche que lo más importante en una relación era el espacio. El darse espacio para que cada quien se encuentre a si mismo, crezca, haga lo que le de la gana y sea feliz…
–Nadie en el mundo es capaz de darte más espacio que yo, de eso estoy seguro – insistes interrumpiendo
– ¡A ti se te fue la mano con lo del espacio!, ¡se te olvido que de lo bueno poco! – Me regalaste un cuete y yo salí volando como la película de Cars  “Vuela alto Stanley se libre” – dije imitando la voz de los muñequitos – y ambos reímos
Yo sabía que tú regresarías, porque nadie te quiere más que yo y tú no eres conformista, contigo es todo o nada y pobre de la suerte del que te niegue algo – ¡Nadie en el mundo te quiere más que yo! – de eso estoy seguro
¡Si tú lo dices! – respondí torciendo la boca hacia un lado, pero puedo ver que es cierto en su mirada y en su sonrisa – Ah  si ya sé….
“El secreto de una relación feliz es tener la certeza que nadie te quiere más que la persona que dice que te ama”
– ¿Qué pasa si no confías en sus palabras?, ¿Qué pasa si los hechos gritan otra cosa, ¿Como pura indiferencia?¿Qué si leemos mal las señales y nos equivocamos?, ¿o no leemos entre líneas? ¿O es todo puro cuento chino? ¿Qué si todo es producto de mi imaginación? ¿Un bonito sueño?
–Tu siempre predispuesta a creer lo peor y a la desconfianza – me dices – para que cuestionar lo obvio, déjalo ir, olvídalo, no pienses más en lo que ya paso – agrega tranquilizándome
– ¡No es cierto! Yo no pienso, yo actuó, siento, si me pongo a pensar no hago nada y en mi lista hay mil cosas pendientes por hacer, pensar es un lujo, también un arma de doble filo, a veces el pensar demasiado nos paraliza, dejamos de actuar y entramos en pánico. El pánico impide que sintamos algo más allá del miedo, del temor, luego viene el arrepentimiento, todos los días me enfrento al pánico, dejo que el amor lo venza. Yo no me rindo jamás. La confianza se gana lentamente, pero se pierde muy rápido. Todo esta sujeto a la interpretación.
(Silencio), (Más silencio), (No me gusta el silencio)

¿En que piensas? – pregunto
–En que nadie te quiere más que yo, sin importar lo que digas, escribas, hagas, dejes de hacer o pienses. No importa cuanto miedo me metas o trates de meterme, cuanto intimides o que a veces te comportes como una verdadera loca. Es inevitable quererte. Yo te quiero cada segundo, cada minuto, cada hora, cada instante desde “El otro día” que te vi y mi amor creció cada día y ahora no puedo imaginar mi vida sin ti, confió en que me quieres, aunque no lo digas y aunque te deje ir mil veces, eso no cambia lo que yo siento por ti. Mi amor por ti lleno todos lo espacios.
¿Lo más importante en una relación la confianza?
Confiar que lo que te dicen es cierto, confiar que lo sentimientos son verdaderos, creer en las buenas intenciones de una persona. Sin confianza no hay amor. Poner mi vida en tus manos, dejar que cuides de mí y yo cuidar de ti, como si fueras mi tesoro. Comienzo a recordar en lo que pensaba el otro día.

Pensaba en que nadie me quiere más que tú, que no me quieres más por lo que haga o deje de hacer, a ti no te importan mis listas de cosas pendientes. Tú me quieres por como te hago sentir, porque nunca nadie te ha hecho sentir como lo hago yo. Porque lleno todos los espacios e interrumpo tu silencio. Pensaba en como tu nunca me niegas nada de lo que te pido, por tu culpa soy tremenda malcriada, se te paso la mano consintiéndome tanto y es que tu amor no conoce de limites. Cuando queremos a alguien no le negamos nada, es así de simple. Queremos entregarlo todo. Me encanta que pienses en mi todos los días sin importar donde estés. Gracias a tu mala memoria se te olvidan todas mis fallas y siempre perdonas mis locuras y cada día que pasa reconozco que me quieres un poco más que el día anterior. Pensaba en esos momentos en los que tú crees en mí aunque yo no crea en mi misma. Pensaba en esos momentos en que tú reconoces mi tristeza sin que tenga que decir nada. Pensaba en que me quieres tal cual como soy aun conociendo mi lado más oscuro y perverso, ese que mete miedo y tiene mala fama, que controlo más no escondo por ser un libro abierto lleno de sentimientos encontrados. Un corazón desnudo y vulnerable, que siente demasiado y que tú buscas proteger con tu silencio, creyendo que me haces un favor. Nada el la vida es perfecto… solo el tiempo de Dios.
Por eso el otro día recordé que…   

Nadie me ama más que tú y que soy muy afortunada de tener tu amor, no quiero imaginar mi vida sin ti. En eso pensaba el otro día, cuando desperté del sueño y lo único que quería era encontrarme en tus brazos de nuevo, sentir tu olor, tu calor, que me dijeras que todo iba a estar bien y que creías en mi, que no era tarde, que nos sobraba el tiempo. El otro día me hicieron falta tus besos, tus caricias. Nadie me ama más que tú y nadie te ama más que yo aunque no te lo diga, aunque me vaya miles de veces y siempre regrese a ti.

Cuentos de Alicia
 

lunes, 30 de enero de 2012

La ducha...Es preciso recordar para poder olvidar


¡Nadie muere de amor, eso seria un lujo que yo no tengo!
Hay que olvidarse de eso. Respira profundo, olvida el dolor por un segundo.
Recordar es olvidar, no olvides.


Me miro al espejo, me lavo la cara con agua fría por tercera vez hoy
y pienso este va a ser un día largo.
No me gustan los domingos, nunca me han gustado,
pero este es peor que todos los que recuerdo.

Me quito la ropa me desnudo frente al espejo,
abro la llave de la ducha para que se caliente el agua,
me volteo para ver mi cuerpo en el espejo
y pienso que bien te ves desnuda, me gusta mi cuerpo,
me gusta mi imagen en el espejo.

Entro en la ducha y veo el jabón, había algo que tenia que recordar
y ya no recuerdo.

Recuerdo al gato con botas rojas y sus promesas rotas.

Se siente bien el agua tibia recorriendo mi cuerpo.
¿Como llegue hasta acá? Fue un viaje muy largo.
¿En que estaba pensando? No recuerdo ¿algo de escuchar a mi corazón?
¡En avión!, llegue hasta acá en avión.
Escucho un grito en la ducha, un llanto un lamento.

¿Quien grita? ¿Quien sufre? ¿Quien te hace llorar tan temprano en la ducha?
¡Alicia despierta! Recuerda quien eres.

Para olvidar es preciso recordar

Alicia soy Alicia, esto no es real, esto no es un sueño
es una pesadilla y tengo que despertar.
¡Como duele!, mi corazón llora, ahora veo las lagrimas
corriendo por mi cuerpo, confundiéndose con el agua de la ducha
y ambas son tibias, difícil separarlas.
Veo las miles de gotas de agua cubriendo mis brazos, mi pecho,
el ruido de la ducha no me deja escuchar mi llanto
o ver cuando las lagrimas caen al suelo.
¿Cómo llegue hasta acá?, ¿hasta este momento?

Las paredes de la ducha son de mármol.
Me sujeto con las manos a la pared fría, siento que todo da vueltas,
que me caigo, tengo el estomago revuelto, nauseas, mareos,
me duele todo el cuerpo, me sostengo,
¿quien grita?, ¿quién llora?
¡Esto es una pesadilla! ¡Cuanto dolor!

¿Donde esta Alicia?
¿Quien soy?
¡Para olvidar es necesario recordar!

¿No habrá otra forma?, ¡duele demasiado!, ¡me desgarro por dentro!
¿Como llegue aquí?,¿a este momento?

Duele, duele, duele, duele.

¿Cuanto tiempo llevo en la ducha? ¿Media hora o más?
¿Se detuvo el tiempo?

Veo mis dedos que están comenzando a arrugarse,
tengo que salir de aquí antes que sea tarde y me desmaye.
Nuevamente me sostengo de las paredes de mármol,

¡ya esta bueno ya!, pienso hora de volver a la realidad, esperan por mi.
Hora de salir de este infierno.

Infierno? Es Alicia quien pregunta, ¿pensé que dijiste que era un sueño?

Ve a dormir, o mejor ve a jugar con tu gato, ¡si te necesito te llamo!.
¡Escucho a mi hijo, que me necesita!, ¿a quien? Pregunta Alicia
Mi hijo necesita un pañal al revés, ¡tengo que cambiar un pañal!

¿Que dices? Pregunta Alicia.

 Nada yo me entiendo, ve a escribir tu cuento, necesito concentrarme.

No sufras, todo pasa, me dice Alicia, recuerda la playa, el olor del mar,
la brisa en tu cara, las olas rompiendo en la orilla,
el sabor de las cocadas, eso siempre te calma.
¡Seca las lagrimas, que nadie te vea así! Lava tu cara una vez más.
El show debe continuar, maquíllate ponte linda, sonríe
y mas tarde duermes recordando.

¡Es preciso recordar para poder olvidar!

Nada como un pañal sucio para volver a la realidad
y sacar fuerzas de donde no había nada hace un minuto.
Alicia vete a escribir tu cuento y déjame a mi con mi sufrimiento
que yo soy un tigre y puedo con eso, además cicatrizo bien!.



Alicia…..escribe….

“Había una vez un gato de ojos oscuros

y tenia puesta una botas rojas, que decía eran suyas…

pero no todos los gatos son como los pintan en los cuentos…

¡Vaya gato traicionero!”



La Ducha

Puerto La Cruz 29-01-2012

Alicia y el gato con botas rojas


Todos en algún momento deseamos huir de la realidad hasta que nos enfrentan y sabemos que no podemos seguir huyendo.

Hay días en que me digo ya no más cuentos nuevos, termina los que comenzaste hace algún tiempo y que son muy buenos. Están ahí esperando a ser editados, pulidos y sin embargo no puedo detener el lápiz y mi creatividad se da rienda suelta en la libreta de notas.


¿Que ya no importa nada? ¡Eso no es cierto!, seguimos con las mismas metas y los mismos sueños para atrás ni para agarrar impulso, ¿por qué no lo pensé antes?
Por lo menos recuerdo quien soy, como me llamo de donde vengo, a donde voy y lo que estaba haciendo antes de llegar a este lugar oscuro y frio, con nauseas y ganas de vomitar.
Estaba yo en el jardín, hablando por teléfono. Lo recuerdo como si fuera ayer.

Mi nombre es Alicia y soy escritora de historias, cuentos.
Me encontraba en la casa escribiendo un cuento titulado “El gato con botas rojas”.

“El gato con botas rojas me tentaba a que saliera a jugar con él, quería que juntos cazáramos ratones, que sin mí ya nada era igual, me decía”.
“Que del amor al odio solo hay un paso, que esa línea hoy la cruzamos, pues te odio con todo el corazón, así como ayer te ame.”
“¿Que paso? dijo el gato, ¿dime algo?
“Nada gato, ¡medí cuenta que las botas rojas no eran tuyas te las robaste!”

Llamen a un Doctor, a un siquiatra que la escritora se volvió loca, diría el gato.
Se creyó su cuento y es que ¿no tiene imaginación?
¡Imagínese usted algo! ¿Dígame usted que se  imagina? Preguntaría el gato con botas rojas


Mi querido gato, déjame no decir nada, mejor deja que te cuente mi vida con una historia.

Me llamo Alicia y escribo cuentos, eso es lo que hago con mi tiempo. En eso tengo éxito, pues como dicen los amigos, las musas no me abandonan y es que soy muy divertida, todo es un show un espectáculo y el show debe continuar sin importar los sentimientos.


A mí lado acá en la playa esta mi marido.
El me ama tanto como yo lo amo a él.
Todos los días cuando se despierta se voltea, me abraza, me besa y me dice
“Good morning sunshine”

Yo sólo pienso que lo amo tanto, bajo el sol, la luna, las estrellas, bajo la lluvia y bajo todos los planetas.
¡Como lo amo! Nunca he sentido algo tan profundo o similar, mi amor no se compara con nada.
Cuando me acuesto es en él, en quien pienso y le doy un beso y cuando me levanto ahí esta nuevamente a mi lado, llenándome de caricias y besos.

“Good morning sunshine” pienso 

Yo solo sé que lo amo, que lo pienso a diario, que bueno que es tenerlo tan cerca, para poder decírselo, para que nunca lo dude y se siente amado, correspondido. Es que me encanta cuidarlo, él lo sabe y yo soy muy afortunada.

Él se va muy temprano al trabajo, mientras yo me quedo en casa con esta hermosa vista de la playa, pensando todavía en sus besos y es que tiene una boca que me embriaga, me deja boba cada vez que me besa, me hipnotiza, adoro su boca y sus besos, podría pasarme el día entero pegada a su boca. Nada más de ver su boca me provoca, esa boca y pienso que soy la mujer mas afortunada del mundo de que esa boca sea mía y solo mía.

Cuando me besa siento una descarga eléctrica y me elevo. Me enciendo con más luces que un árbol navideño, es como ver un puente encendido cubierto de hermosas luces. Así me siento cuando beso su boca y el me besa de regreso.
Todos los días beso su boca cuando me despierto y lo hago todas las noches cuando me acuesto.
Lo amo y no puedo negarlo, él también lo siente y por eso esta a mi lado.

Cuando se va al trabajo, me dice, ya vuelvo, no tardo, ¡regreso pronto! para llenar tu boca de besos. Es muy romántico, mi marido.

¡El gato con botas esta esperando!, le digo a mi marido, tengo que terminar el cuento.

No puedo quedarme a medio camino, tengo que terminar lo que comencé, o no me soltara, no me dejara tranquila en esta vida o la siguiente.

Mi amor, mi cielo, mi vida, recuerda que no todos los gatos son como los pintan en los cuentos. ¿Él tuyo tiene botas rojas?, ¿dijiste?
¿No te preocupa eso?

Si es cierto, que mi gato tiene botas rojas puestas, pero ya le pregunte y me dijo que son suyas, que no le incomodan y que me dejara verlas y tocarlas cuando yo quiera.

¡Ten cuidado querida con los gatos, que son traicioneros!
Siempre caen de pie, y caen muchas veces, tienen muchas vidas, piénsatelo bien, no vayas a terminar llorando por un cuento.

Ve a trabajar mi cielo, mi media naranja, mi otra mitad, ¡no me digas como escribir mis cuentos!
¡Yo no te digo como hacer tu trabajo, no vayamos a pelear por eso, que tú y yo jamás peleamos!
¿Recuerdas?

¿Tú y yo jamás peleamos por nada? Pregunta mi marido
¿Será eso algo malo? O ¿algo bueno? agrega

Mejor  te vas corriendo, tomas el bus, el tren, el auto o lo que sea y te veo más tarde ¿de acuerdo? Le pregunto a mi esposo y sigo…
¡No me cuestiones, tú ya sabes como me pongo!
Te amo, te adoro al infinito y más allá, en un lugar donde sólo sale el sol y no hay oscuridad y si, también donde los gatos tienen botas rojas y son traicioneros, pues prometen cosas que son imposibles de cumplir y cuando quieres acercarte y tocar sus botas, huyen, se esconden, te arañan, te traicionan, pero no por eso voy a dejar de contar un cuento del día que vi al gato con botas rojas y lo que sucedió cuando se quito las botas, que fue muy gracioso, todavía estoy llorando de la risa mi vida, mi tesoro, mi media naranja, mi otra mitad y no digo más, pues a veces decir de más puede causar una tragedia y tú y yo no queremos pelear, pues nunca lo hacemos y no sabemos como.

Mi vida, mi amor, mi cielo, mi media naranja, si tan solo no estuvieras tan loca y vieras la realidad, siguieras la lógica de las cosas, escribirías otra cosa y no a cerca de un felino que se cree tigre y le gusta cazar ratoncitos. Continúa mi marido
¿Qué le gusta la cacería dijiste? ¿Matar a animales inocentes e indefensos? en un bosque y ¿eso no te da ganas de salir corriendo?

No me gusta comentar mis cuentos y eso es tema para Caperucita Roja y mejor vete para que vuelvas pronto y me puedas bañar con tus besos. Esta tarde cuando regrese te tendré la comida lista, caliente y te esperare con la ducha tibia, envuelta en una toalla y podrás hacer conmigo lo que te plazca, no es eso una maravilla, tenemos un plan, una cita.

¿Me lo prometes? Pregunta mi marido

¡Ya me voy para regresar más rápido!, mi vida, será mejor que me tome un par de días libres que estoy que no me aguanto, mejor no sigas, que esto es un cuento, una fantasía, no lo arruinemos poniéndole fechas o días, falsas expectativas y promesas rotas.


¡Deja ya de hablar! no sigas, que hay un gato con botas rojas afuera en el jardín esperando por mi. En cuanto a ti, déjame que cuando me desocupe de mi cuento, te escribiré algo sólo para ti, que sea lógico y directo, que te diga todo lo que yo siento.



El gato con botas rojas me mira con la ceja levantada y la boca abierta y me dice con una voz ronca, incrédula y con algo de ironía.

¡Que fantasía tienes Alicia!, ¡que imaginación!, ¡me dejas loco!

¡Me cae mal tú marido! ¡No lo soporto! Agrega el gato con botas rojas

¡Espero ser yo él equivocado y no él otro!

¡Dime algo Alicia!, Dime algo…





Alicia y el gato con botas rojas

Puerto La cruz 29-01-2012

martes, 30 de agosto de 2011

Los reyes y su princesa


Hay cuentos que son muy difíciles de escribir hasta para mí que soy un libro abierto, son cuentos que requieren de mucho valor para ser puestos en papel. Tengo que trasladarme a un lugar en el tiempo muy profundo en mi corazón para que él les pueda hablar sin ser juzgado por la lógica o la razón.
Hay cuentos a los que les tengo miedo por su alto contenido en sentimientos. Este es uno de ellos, porque una vez haya visto la luz del sol no podré encerrarlo de nuevo en lo profundo de mi corazón. Es un cuento de esos que durante años preferí olvidar, pues es de esos que me hicieron llorar.


Érase una vez…un rey y una reina que tenían una princesa que crecía feliz en su castillo en un reino divino donde todo era seguridad, paz y armonía.
Los reyes le dieron a su princesa todo el amor, compresión y buena educación, necesarios para una princesa. Pusieron todo de su parte para hacer de su hija una princesa de buenos modales, educada y correcta.
Los reyes le hablaron de valores y principios, le pusieron límites, pero tan bien  le dieron libertad y alas para volar para poder hacer sus sueños realidad.


La princesa crecía feliz y  sabia que podía hablar con los reyes de cualquier tema, que con ellos siempre contaría para hablar de sus penas y alegrías.
El rey le leía cuentos en las noches y la reina la llevaba en el día a todos lados en su coche. ¡Eran los padres perfectos para una princesa y ella nunca cuestionaba sus decisiones!


Un día la princesa conoció a un príncipe azul y se enamoro. Ella estaba segura de lo que sentía aunque fuese la primera vez que su corazón le hablara de amor. Ella sabía que había encontrado al hombre de su vida por la sensación que tenia de mariposas en el estomago cada vez que de lejos lo veía y por latidos fuertes de su corazón cada vez que escuchaba su voz. No era solo química, era una explosión en la escala de Richter cada vez que el príncipe se le acercaba.
La princesa nunca había sentido algo igual o parecido, estaba emocionada y feliz de haber encontrado a su otra mitad, su media naranja, su príncipe azul.


Los reyes sabían de la existencia del joven príncipe y le permitieron que le hablara y que cortejara a la princesa, le abrieron las puertas del castillo para que la visitara y dejaron que el amor entre ellos floreciera sin ninguna objeción.  
Les dieron libertad para que vivieran su amor, el más puro amor.

La princesa se sentía la más feliz de reino junto a su príncipe a quien amaba cada día más, y él le correspondía, y le decía que era ella, quien gobernaba en su corazón.

El príncipe azul, que era todo un caballero, le cantaba canciones y le escribía poemas de amor, le contaba de su vida, sus sueños, le confiaba sus secretos. Le decía cuanto la amaba, que aunque ella ya lo sabía y no dudaba de su amor, era lo que más le encantaba escuchar de su príncipe  azul.
La voz del joven príncipe era la más hermosa canción para los oídos de la princesa enamorada, nunca se cansaba de escucharlo cantar y se sentía fascinada con la sinceridad de las palabras del príncipe.
Todo lo que él decía le llegaba directo al corazón.
Su amor crecía con cada día que pasaba. Cuando estaban juntos todo era perfecto, como cuando estas en un hermoso sueño y solo deseas detener el tiempo.


Un día los reyes le informaron a la princesa que se marcharían del reino a otro muy lejano donde no se puede llegar en coche o en velero. Que no sabían por cuanto tiempo, pero que algún día seguro volverían.
La princesa llena de tristeza y con el corazón echo migas, le contó a su príncipe que pronto partiría a otro reino muy lejano y no sabía cuando regresaría. 
El príncipe le dijo que el siempre la amaría sin importar la distancia. Prometió nunca olvidarla y le dijo que la esperaría hasta que ella regresara  algún día. Que el estaba seguro de lo que sentía, que un sentimiento tan fuerte no es algo que se encuentre todos los días.


La princesa lo escucho hablar sin decir o prometer nada, no hacia falta. Ella ya lo sabía, que jamás volvería a amar a otro como amaba su príncipe aquel día. El era el amor de su vida. Ella sabia que no iba a ser fácil la despedida o el día a día sin su príncipe, sin el amor de su vida.


La princesa se marchó del reino dejando su corazón con el príncipe y pasó el tiempo pero ella nunca lo olvido. Se intercambiaron cartas y fotografías, En las  cartas se contaban cuanto se amaban todavía.


Hasta que finalmente un día, los reyes y la princesa regresaron de vacaciones al reino. La princesa no había dejado las maletas en el suelo, cuando salio corriendo a llamar a su príncipe, se moría de las ganas de verlo. El llego sin perder tiempo para reunirse con su princesa, a quien todavía amaba a pesar del tiempo y la distancia. El amor que sentían era más grande que el universo. Apenas se vieron se abrazaron fuerte.
El le dijo algo al oído que ella entendió perfectamente.
El la beso con pasión y ella sintió como el piso tembló, el tiempo se detuvo y las mariposas en su estomago salieron volando de su cuerpo. Ella sentía que caía a toda velocidad como en el cuento de “Alicia en el país de las maravillas”
Pero sabia que era su príncipe quien la sostenía en sus fuertes brazos y nada malo podía pasarle, se sentía feliz de estar finalmente con el amor de su vida.
Cando la princesa miro a su príncipe a los ojos, no hicieron falta palabras ni explicaciones, los dos sabían que se amaban y solo deseaban detener el tiempo para estar juntos de nuevo.   


El tiempo pasó volando y las vacaciones acabaron, los príncipes nuevamente tenían que despedirse y la princesa cada vez más triste no deseaba alejarse nuevamente de su príncipe. Sin embargo no puso ninguna objeción a la decisión de los reyes y nuevamente se marcho dejando su corazón como lo había hecho antes con el príncipe, quien le prometió esperarla y amarla hasta que ella regresara para estar con él otra vez.


El tiempo sin el príncipe pasaba muy lento, los días parecían meses, los meses años y los años siglos. Hasta que un día la princesa volvió al reino donde había dejado al príncipe esperando con su corazón. En lo primero que pensó fue en buscar a su príncipe, pero este no apareció. Le dejo un mensaje en su castillo y no le quedo más remedio que esperar que su príncipe la buscara a ella. La pobre princesa no sabia que pensar y se comenzó a impacientar, las princesas no poseen paciencia, cuando aman o les roban el corazón son como un volcán a punto de estallar.


El príncipe azul que poseía la calma y la paciencia del océano finalmente apareció, pero esta vez no la tomo es sus brazos, simplemente le regreso su corazón, y le dijo que ella  había llegado en un muy mal momento. Que él se había cansado de esperarla sin saber si ella regresaría algún día. El continuaba hablando y la princesa lo escucho en silencio sin decir  palabra, prestando atención a sus reproches. “De lo mal que él sin ella había estado, de lo bien que seguro ella lo pasó en el otro reino lejano rodeada de príncipes en sus caballos”. “¡De porque ella se fue y lo abandono en vez de quedarse a su lado!”


 La princesa no entendía las palabras, los reproches  o la actitud de su príncipe azul, no era el mismo que hacia tan solo unos años atrás le juro amarla por siempre. El príncipe le dijo que necesitaba tiempo para resolver asuntos pendientes en el reino y que él la buscaría nuevamente.


¿Adonde se fue su amor? Pensó, igual no se atrevió a preguntar o contarle como sufrió sin su amor y como espero por años para verlo ese día y decirle que no lo había olvidado y que todavía lo quería como el primer día. Que no existían otros príncipes en su corazón, solo él. ¡Que su amor era puro y verdadero! ¡Que nunca lo abandono, le había entregado su corazón antes de irse para asegurarse de volver a su lado! ¡Que era ella la mujer de su vida, su princesa que estaba de vuelta!
No le dijo nada, tal vez por orgullo o por falta de confianza con ese extraño que le hablaba y su voz le recordaba al príncipe, a quien ella entrego su corazón y quien hoy era solo la sombra de su amor. El más puro amor.


La princesa lo dejo ir ese día sin despedirse  y se quedo con el corazón roto por dentro. No espero el regreso de su príncipe azul, tomo la decisión de dejarlo libre para que con otra fuese feliz.
No volvió a buscar a su príncipe y sintió alivio cuando dejo el reino, con todos y sus recuerdos, juro no volver a verlo ni llamarlo en pensamientos.
Ya no deseaba vivir o visitar aquel reino, donde habitaban tantos recuerdos.


Los reyes no hicieron preguntas y la princesa escondió sus lágrimas lo mejor que pudo. La princesa cumplió su promesa de nunca buscarlo, de no llamarlo ni con el pensamiento, lo dejo enterrado con todo y sus recuerdos el lo más profundo de su corazón.  

El tiempo paso y la princesa se recupero de su corazón roto y volvió a amar aunque nunca con la misma intensidad con la que amo a su príncipe azul.
Pasaron muchos inviernos y la princesa conoció a un príncipe valiente, uno que siempre cumplía sus promesas y la amaba con el corazón puro, pues era ella su primer amor. La princesa se sentía muy afortunada de haber encontrado a un príncipe tan valiente, quien no dudo en escalar los muros que ella construyo alrededor de su corazón, y le espero durante años hasta que ella le permitió acercarse lo suficiente. El no le temía  a los reyes en su castillo, ni a los dragones del reino, no creía en imposibles, ni en cuentos, el solo deseaba hacer feliz a una princesa, impaciente y malcriada, que le robo el corazón la noche en la que la conoció.


La princesa era feliz con su príncipe valiente, pero la voz de su corazón le decía que faltaba una pieza del rompecabezas para la felicidad completa. Ella se negó a escuchar el acertijo que su corazón le ponía y lo mando a callar  por andarse con tanto misterio y prefirió pedir audiencia con el rey, su padre y preguntarle a él por sabio, si  entendía lo que su corazón le advertía, ¿que no había encontrado la felicidad completa?


La princesa le explico a el rey que su corazón se sentía incompleto que faltaba una cualidad en su príncipe valiente, algo que a su lado no sentía, llámese pasión o química. Le contó al rey que tenían todo en común, las mismas metas y se hacían excelente compañía el uno al otro, Ella al lado del príncipe valiente se sentía segura y tranquila. El solo buscaba hacerla feliz y complacer todos sus deseos.


La princesa sin embargo le confeso al rey que pensaba dejar libre al corazón del príncipe valiente, por tal vez ser ella quien no lo amaba lo suficiente por no sentir en su corazón la pasión de un volcán ardiente.
El rey se tomo su tiempo en hablarle a la princesa como quien piensa bien sus palabras antes de expresarlas. Le hablo muy calmado a la princesa y le dijo que la pasión no era lo importante en una relación duradera. Que la pasión moría con los años como muere la grama en el invierno sobre la pradera.

Según el rey lo importante para ser feliz era la estabilidad, la amistad, los valores en común, el respeto por el espacio que se tienen en pareja. Que pensara todo eso antes de dejar a un príncipe tan valiente, correcto, bueno y tan enamorado que estaba de ella. ¡Que no se puede tener todo lo que se desea!


La princesa recordó lo que había sentido su corazón cuando había amado con pasión y lo que le costo recuperarse del desamor, del dolor de amar a alguien sin ser correspondido. ¡No quería tener que pasar nuevamente por lo mismo, amar a alguien con todo el corazón, con la pasión de un volcán, eso ya no estaba en sus planes, ahora deseaba amar con la lógica, con la razón y no le importo ignorar la voz de su corazón!


Años mas tarde la princesa se caso finalmente con el príncipe valiente, luego de que él cumplió todas las pruebas que ella le puso para comprobar la fortaleza de su amor. La princesa sabia  en el fondo de su corazón que faltaba una pieza para la felicidad completa, pero no le importo, ya que no se puede tener todo lo que se desea o eso fue lo que siempre escucho.


Los príncipes vivieron felices y contentos en su castillo en un reino lejano rodeados de seguridad, armonía, tranquilidad  y prosperidad. Hasta que un día luego de muchos años y muchos inviernos, no fueron felices más.
Su príncipe valiente ya no era el mismo de hacía años, no era feliz en el castillo ni en el reino lejano, deseaba paz y tranquilidad, algo que su princesa con corazón de volcán no le podía dar.


El corazón de la princesa le comenzó a hablar de la pieza del rompecabezas que faltaba en su corazón que completaba la felicidad.
 Le pidió a gritos que no lo ignorara más, que él se sentía solo y vacío, dejado en el olvido, y necesitaba su atención que lo escuchara por favor, que él estaba cansado y exhausto de gritar de tanta infelicidad.  Su corazón le pidió algo más, que no ignorara la pasión y los latidos de su corazón y comenzara a bailar que él necesitaba esa felicidad como ella necesitaba respirar.


La princesa tampoco era  la misma, ya no se reconocía cuando se miraba al espejo, necesitaba de un buen amigo a quien contarle un cuento o dos o tres, alguien que la conociera de toda la vida de otro reino, de una época feliz y sin tantas complicaciones, acertijos  y misterios. Necesitaba un consejero oficial para su reino.


Sin querer queriendo comenzó la princesa la búsqueda del consejero, pero no lo encontraba en su reino o en ningún castillo cerca o lejano.
Fue durante esa búsqueda  que  encontró sin “querer queriendo” al  príncipe azul del inicio del cuento, al amor que había enterrado en el fondo de su corazón, de quien se había olvidado, por quien estaba segura ya no sentir nada y sin embargo todavía recordaba cuanto lo amó y el sufrimiento que su perdida le causo.


La princesa escucho a su corazón y comenzó a bailar, él se lo agradeció latiendo con más fuerzas y llenándola de energía y de alegría.
Su corazón estaba contento y ella también. La princesa prometió escucharlo cada vez que él quisiera hablarle de algo importante y no andar por ahí ignorando las señales que están por todas partes.
Hasta que llego el día en el que la princesa escucho nuevamente la voz de su príncipe azul, de su amor perdido en el pasado de un cuento lejano. El más puro amor que ella conoció y que ……..



Continuara…………….

viernes, 24 de junio de 2011

Alicia en el país de las maravillas

Como Alicia en el país de la maravillas,
he caído en la cueva del conejo a toda velocidad y
sin señales de parar.
Mi mundo ahora lleno de colores intensos,
donde antes todo fue gris.
Sí es un sueño no me quiero despertar.
Es un lugar donde puedo imaginar como sería a tú lado estar.

Hay un conejo persiguiéndome con un reloj,
recordándome que no hay tiempo que perder,
que no se puede ya volver a lo que fue y ya no es.

Te observo desde el país de las maravillas, como eres: cauteloso,
Respetuoso y un poquito vanidoso, también eres muy gracioso,
pero sobre todo cuidadoso con tu hermoso corazón.
No te atreves a decirme, lo que piensas, sientes y persigues,
por miedos y temores de cometer aun más errores.

Mientras a mí un conejo me persigue diciéndome que no hay tiempo
que perder, que ya va tarde y es inaceptable llegar tarde para la hora del Té.
Que no se puede ya volver a lo que fue y ya no es.

Como Alicia en el país de las maravillas yo me hago chiquitita para
entrar por la puertita de tú corazón.
Y tú eres mi pastel que ahora me vuelve a ser crecer
en un mundo lleno de color donde no existe el dolor y
ya no tengo más temor.

Como Alicia en el país de las maravillas he caído en la cueva del conejo
a toda velocidad y sin señales de parar.

Fin.

Colorín colorado este cuento se ha acabado

¡Lo mejor de ser niño: Dejarse caer a toda velocidad sin temores!

Inspired by the book Alice’s Adventures in Wonderland
By Lewis Carrol. UK 1866